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A comienzos de enero, la lluvia de meteoros Cuadrántidas ofrece uno de los picos más intensos del calendario anual, aunque con una ventana de observación breve.
Las Cuadrántidas marcan tradicionalmente el inicio del año astronómico para los observadores del cielo. A diferencia de otras lluvias más prolongadas, su actividad se concentra en pocas horas, con un máximo que suele producirse entre el 3 y el 4 de enero.
Esta lluvia se origina en los restos del asteroide 2003 EH1, un objeto que probablemente fue un cometa extinto. Cuando la Tierra atraviesa este enjambre de partículas, pequeños fragmentos ingresan a la atmósfera a gran velocidad y se desintegran, produciendo los destellos conocidos como meteoros.
Las Cuadrántidas pueden alcanzar tasas elevadas en cielos oscuros, pero su principal desafío es geométrico: el radiante se encuentra en una región del cielo boreal que favorece al hemisferio norte. Aun así, desde latitudes medias del hemisferio sur pueden observarse meteoros aislados durante la madrugada.
No se requiere instrumental: la observación a simple vista, lejos de luces urbanas y con paciencia, sigue siendo la mejor estrategia.
Por qué importa
Las lluvias de meteoros permiten estudiar la interacción entre la Tierra y los restos de antiguos cuerpos menores, además de ser una puerta de entrada accesible a la observación astronómica.
Fuentes científicas
- NASA – Meteor Showers
https://science.nasa.gov/asteroids-comets-meteors/ - International Meteor Organization
https://www.imo.net - Royal Astronomical Society
https://ras.ac.uk