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En las profundidades del espacio, donde cada gota de combustible cuenta, Impulse Space ha reportado un contratiempo significativo en su tercera misión con el remolcador orbital Mira. Lanzado recientemente como parte de una serie de vehículos diseñados para maniobrar y desplegar satélites en órbitas específicas, Mira pretendía demostrar capacidades avanzadas de propulsión y control. Sin embargo, un fallo inesperado en el sistema de control de reacción (RCS) ha llevado a un consumo excesivo de propelente, agotando reservas críticas y haciendo imposible el encendido del motor principal.

Fundada en 2021 por Tom Mueller, exingeniero de SpaceX, Impulse Space busca revolucionar el «último kilómetro» en el espacio, ofreciendo servicios de entrega orbital precisos para cargas útiles como cubesats. Esta misión, la tercera de Mira, llevaba varios pequeños satélites de clientes y estaba destinada a elevarlos a órbitas más altas. Según el comunicado de la empresa, el equipo detectó la anomalía poco después del despliegue inicial desde un cohete portador, un Falcon 9 de SpaceX. «Estamos priorizando la seguridad de las cargas y hemos iniciado la separación de los cubesats para cumplir con nuestros compromisos», explicó un portavoz de Impulse en un actualización reciente.
Este incidente resalta los riesgos inherentes a las tecnologías emergentes en el sector espacial comercial, que ha visto un boom con empresas como Impulse compitiendo por contratos de «space tugs». Antecedentes similares incluyen problemas en misiones tempranas de otros proveedores, como el Orbital ATK en 2014. A pesar del revés, los ingenieros de Impulse analizan datos en tiempo real para futuras iteraciones, potencialmente incorporando redundancias en el RCS. El evento no solo afecta esta misión, sino que podría influir en el cronograma de clientes, aunque la rápida respuesta minimiza pérdidas.
En contexto más amplio, remolcadores como Mira son clave para la economía orbital sostenible, reduciendo desechos al optimizar inserciones y permitiendo misiones más eficientes. Con el mercado de servicios orbitales proyectado a crecer a $10 mil millones para 2030, según informes de McKinsey, este hito —aunque con tropiezos— marca un paso hacia un espacio más accesible. Impulse planea lanzamientos adicionales en 2026, aprendiendo de esta experiencia para fortalecer su flota.