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Los satélites de observación de la Tierra son la herramienta central para detectar, seguir y comprender fenómenos climáticos a gran escala como La Niña. Sin ellos, el monitoreo oceánico global sería fragmentario y tardío.

Qué aportan los satélites
- Cobertura global y continua: observan todo el Pacífico ecuatorial, incluso zonas remotas sin boyas ni barcos.
- Mediciones consistentes: sensores infrarrojos y microondas miden la temperatura superficial del mar (TSM) con precisión y repetitividad.
- Detección temprana: permiten identificar anomalías térmicas semanas o meses antes de que sus efectos se sientan en tierra.
- Series históricas: facilitan comparar eventos actuales con episodios pasados de ENOS para evaluar intensidad y duración.

Copernicus y la constelación Sentinel
El programa Copernicus de la Unión Europea integra datos satelitales (principalmente Sentinel-3, entre otros) con mediciones in situ y modelos:
- Sentinel-3 (SLSTR, OLCI): clave para mapas diarios de TSM y anomalías.
- Fusión de datos: combina satélites, boyas Argo y modelos oceánicos para productos casi en tiempo real.
- Acceso abierto: datos gratuitos que fortalecen la investigación y la toma de decisiones públicas.
Impacto práctico
La información satelital es crítica para:
- Pronóstico climático estacional (agricultura, energía, gestión hídrica).
- Alerta temprana ante sequías, inundaciones y olas de frío asociadas a La Niña.
- Gestión de pesquerías y ecosistemas marinos (afloramientos y productividad).
- Planificación gubernamental y reducción de riesgos.
Fuentes
- Copernicus Marine Service (CMEMS): https://marine.copernicus.eu
- Programa Copernicus – Satélites Sentinel: https://www.copernicus.eu
- NOAA Climate.gov – ENSO: https://www.climate.gov/enso