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En enero de 2026 se confirmó una noticia clave para la astronomía mundial: AES Andes desistió de continuar con el Proyecto INNA en su ubicación original, muy cercana a los observatorios astronómicos más importantes del planeta.
La decisión puso fin —al menos por ahora— a uno de los mayores conflictos recientes entre desarrollo industrial y ciencia de frontera.
Pero, ¿qué era exactamente INNA y por qué encendió tantas alarmas?
¿Qué era el Proyecto INNA?
El Proyecto INNA fue concebido como un megaproyecto de hidrógeno y amoníaco verde, con una inversión estimada en 10.000 millones de dólares.
Preveía la instalación de un complejo industrial de más de 3.000 hectáreas en la Región de Antofagasta, en pleno Desierto de Atacama, alimentado por parques solares y eólicos a gran escala.
Desde el punto de vista energético, se trataba de una iniciativa alineada con la transición hacia fuentes limpias. El problema no fue la tecnología, sino el lugar elegido para desarrollarla.
Un vecino incómodo para la astronomía
El emplazamiento previsto se encontraba a una distancia crítica de:
- Observatorio Paranal, hogar del Very Large Telescope (VLT)
- Cerro Armazones, donde se construye el Extremely Large Telescope (ELT), el telescopio óptico más grande del mundo
Estos observatorios no están allí por casualidad: el Desierto de Atacama ofrece cielos excepcionalmente oscuros, secos y estables, condiciones que no existen en ningún otro lugar del planeta con la misma calidad.

Por qué la ESO habló de un impacto “devastador e irreversible”
Informes técnicos de la European Southern Observatory (ESO) alertaron que el proyecto habría generado efectos críticos en cuatro frentes principales:
1. Contaminación lumínica
Las estimaciones indicaban que el brillo artificial del cielo nocturno habría aumentado:
- ≈ 35 % sobre el VLT
- ≈ 5 % sobre el ELT
- ≈ 55 % sobre CTAO-South (observatorio de rayos gamma)
Para telescopios diseñados para detectar la luz más tenue del universo, este aumento implica una pérdida directa de capacidad científica, reduciendo la relación señal-ruido y limitando observaciones clave de galaxias lejanas, exoplanetas y energía oscura.
2. Polvo en suspensión
La construcción y operación de una planta de esta escala implican movimientos de suelo constantes.
Las partículas finas pueden depositarse sobre los espejos, degradando su reflectividad y obligando a limpiezas más frecuentes, costosas y con riesgo de daño permanente.
3. Turbulencia atmosférica (seeing)
Las grandes superficies industriales y los parques eólicos asociados generan gradientes térmicos y perturbaciones del flujo de aire, empeorando el seeing.
Una atmósfera más turbulenta se traduce en imágenes menos nítidas, incluso con óptica adaptativa avanzada.
4. Microvibraciones
Los telescopios modernos operan con precisiones extremas.
Vibraciones del suelo producidas por maquinaria pesada pueden interferir con sistemas de alineación, espejos activos e instrumentos de alta resolución.

Este mapa indica la ubicación de las instalaciones de ESO en el Observatorio de Paranal y la ubicación del proyecto INNA. El mapa indica la extensión del proyecto industrial tanto en la costa del Pacífico como en el desierto de Atacama, y su proximidad a unas de las instalaciones astronómicas más avanzadas del mundo: el Very Large Telescope (VLT), el Extremely Large Telescope (ELT), y el sitio sur del Cherenkov Telescope Array Observatory (CTAO South).
Este mapa está basado en información pública, proporcionada por AES para la evaluación ambiental del proyecto INNA. Para más información, acceda a: Los cielos más oscuros y prístinos del mundo en peligro por un megaproyecto industrial | ESO Chile
Enero de 2026: una victoria para la ciencia
El 23 de enero de 2026, AES Andes anunció oficialmente que retiraba el Proyecto INNA de su ubicación original, tras meses de presión por parte de astrónomos, universidades chilenas y la comunidad científica internacional.
La empresa aclaró que la decisión responde a una revisión estratégica de su cartera de proyectos, sin abandonar el desarrollo de energías renovables, pero el resultado fue claro:
👉 los cielos de Paranal y Armazones seguirán protegidos.
Chile y un patrimonio irreemplazable
Chile concentra cerca del 40 % de la capacidad de observación astronómica terrestre del mundo.
No se trata solo de infraestructura científica: los cielos oscuros del norte chileno son un recurso natural no renovable. Una vez degradados, no pueden recuperarse.
El caso INNA dejó una lección clave: la transición energética es indispensable, pero debe planificarse sin sacrificar los pilares de la ciencia global.
Un agradecimiento especial a Sheila, La chica del telescopio, por compartir esta excelente noticia y ayudar a que llegue a toda la comunidad.
Estos logros no se festejan en soledad: se celebran en red, con divulgación, compromiso y pasión por la ciencia.
¡A cuidar y defender nuestros cielos… y a festejar esta victoria para la astronomía! 🌌