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En una misión impecable, la nave tripulada china demostró que puede salvar a su tripulación incluso en el momento más crítico del ascenso, y su cohete logró un amerizaje controlado por primera vez.

Hoy 11 de febrero de 2026, desde el centro de lanzamiento de Wenchang, el cohete Long March 10A encendió sus motores y ascendió hasta alcanzar la zona de máxima presión dinámica (Max-Q). En ese instante exacto, el sistema de escape de la nave Mengzhou se activó, separando la cápsula en milisegundos. La cápsula se alejó a salvo, desplegó sus paracaídas y amerizó suavemente en el océano Pacífico. Mientras tanto, el booster principal realizó una maniobra de aterrizaje controlado y tocó el agua con una precisión impresionante, abriendo la puerta a futuras recuperaciones.
Este no es un ensayo más: Mengzhou es la nave que llevará astronautas chinos a la superficie lunar en la segunda mitad de la década. La prueba de hoy equivale, en importancia, a las pruebas de escape del Apollo en los años 60 o las del Crew Dragon en 2019.
China acaba de demostrar que su sistema de seguridad tripulada funciona incluso en la situación más peligrosa. Con esta validación, el país reduce drásticamente el riesgo percibido y acelera su calendario lunar. Mientras NASA y SpaceX aún afinan Artemis y Starship, China avanza con pasos firmes y silenciosos hacia la Luna.
Fuentes científicas
- CNSA (oficial)
- @FronteraSpacial (cobertura en vivo y análisis)
- SpaceNews / NASA Watch (confirmación internacional)