Todo empezó hace ya varios años, una noche cualquiera, cuando buscando algo en YouTube di con el canal de Daniel Regueira (RDroneUY). Recuerdo perfectamente ese primer directo: la cuenta regresiva, la voz tranquila pero cargadísima de emoción de Daniel explicando cada fase del vuelo, el “Liftoff!” y ese rugido que te atraviesa aunque estés a miles de kilómetros. Desde ese momento quedé enganchado. Lanzamiento tras lanzamiento, misión tras misión (SpaceX, NASA, Roscosmos, ULA, Arianespace… daba igual la bandera), ahí estaba yo, a las 3 de la mañana si hacía falta, con el mate o el café en la mano, viviendo cada segundo con él.
Daniel no solo transmitía cohetes; transmitía pasión pura. Te hacía sentir que estabas ahí, en el centro de control o en la playa de Cabo Cañaveral. Aprendí con él términos, procedimientos, a leer las trayectorias, a entender por qué un aborto a T-3 segundos es una buena noticia y no una decepción. Su canal fue mi universidad espacial.
Gracias por tanto Dani (QEPD).
La vida (y los cohetes) siguen, y apareció Dariem con su canal Explorando el Espacio. Dariem tomó la posta con el mismo respeto, la misma precisión y esa calidez que tanto extrañábamos. Hoy sigo cada lanzamiento con él, comento en el chat como siempre, y siento que de alguna forma Daniel sigue ahí, mirando desde algún lugar del cosmos y sonriendo cuando vemos un Starship hacer “belly flop” o un Falcon 9 aterrizar perfecto.
Paralelamente, la astronomía de patio se coló en mi vida. Lo que empezó como “voy a comprar un binocular para ver Júpiter” terminó en telescopios y noches enteras peleando con el seeing y el balance de blancos para sacar una foto decente de la nebulosa de Orión o del cúmulo de Hércules. Hoy la astrofotografía y la observación visual son mi cable a tierra (o mejor dicho, mi cable al cielo). Estudiar óptica, mecánica, procesamiento de imágenes… todo eso que antes me sonaba a chino ahora es parte de mi rutina.
Así que si hoy administro el canal de WhatsApp y escribo en www.astrovanguardia.com.ar es gracias a esa chispa que encendió Daniel hace ya tantos años y que Dariem mantiene viva. Gracias a ellos dos descubrí que mirar al cielo no es solo mirar para arriba: es emocionarse, aprender, compartir y, sobre todo, nunca dejar de maravillarse.
Y vos, ¿cómo empezaste en esto del espacio? Contame en los comentarios o mandame mensaje, ¡me encanta leer sus historias!
Clear skies y buenos lanzamientos, Pablo – Astro Vanguardia 🚀🔭