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Astro Vanguardia

El telescopio Swift de la NASA caerá a la Tierra tras el fracaso de su rescate

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La NASA dio por terminada la misión del Observatorio Neil Gehrels Swift después de que una nave privada no lograra elevarlo a una órbita más alta. Ahora el telescopio descenderá sin control y se espera que se desintegre en la atmósfera en los próximos días o semanas.

Qué es Swift

El Observatorio Neil Gehrels Swift fue lanzado el 20 de noviembre de 2004 para estudiar los estallidos de rayos gamma, las explosiones más energéticas que se conocen. Su rasgo distintivo era la rapidez: detectaba un estallido, calculaba su posición y giraba sus telescopios hacia él en alrededor de un minuto, además de avisar a otros observatorios para que lo siguieran. Se diseñó para una misión de dos años y estuvo en órbita casi 22. En 2018 recibió el nombre de su primer investigador principal, Neil Gehrels, fallecido un año antes.

El Observatorio Swift completo en una sala limpia del Centro Goddard, con Neil Gehrels apuntando a los instrumentos
Swift en una sala limpia del Centro de Vuelo Espacial Goddard, el 9 de septiembre de 2003. Delante está Neil Gehrels, su primer investigador principal. Crédito: NASA.

Por qué cae

Swift no tiene propulsores capaces de contrarrestar el arrastre de la atmósfera, que lo frena de a poco a esa altura. La actividad solar de los últimos años aumentó ese arrastre y lo hizo descender más rápido de lo previsto. Según la NASA, hoy orbita a menos de 275 kilómetros de la superficie, y a esa altura la resistencia del aire impide que los telescopios apunten de forma estable.

Concepto artístico del Observatorio Neil Gehrels Swift orbitando sobre la Tierra
Concepto artístico de Swift en órbita. Crédito: NASA Goddard Space Flight Center Conceptual Image Lab.

El rescate que no pudo ser

Para evitar la caída, la NASA contrató en septiembre de 2025 a la empresa Katalyst Space Technologies, de Arizona, por 30 millones de dólares. La idea era lanzar una nave llamada LINK, del tamaño de una heladera y con tres brazos robóticos, que se acercara a Swift, lo agarrara y lo elevara a una órbita más alta. LINK despegó el 3 de julio de 2026, nueve meses después del contrato.

Unas tres semanas después del lanzamiento aparecieron problemas con el sistema de propulsión y con las ruedas de reacción, que controlan la orientación, y la nave empezó a girar a una velocidad inesperada. El 28 de julio, la NASA informó que fallas de hardware la hacían girar fuera de control y que las comunicaciones eran esporádicas. LINK llegó a acercarse a 12-15 kilómetros de Swift y lo fotografió, pero no pudo capturarlo. Katalyst dijo que la misión no incluiría la captura y el empuje por problemas de control de la nave.

Línea de tiempo de Swift desde el lanzamiento en 2004 hasta el fin de la misión en octubre de 2026
Infografía de elaboración propia con datos de NASA, Space.com y Associated Press.

El CEO de Katalyst, Ghonhee Lee, dijo a CNN en agosto que con tres meses más de plazo habría habido «una diferencia tremenda». El administrador de la NASA, Jared Isaacman, afirmó que el resultado «no cambia por qué valía la pena intentar esta misión».

El fin de la misión científica

Tras cancelarse el rescate, Swift volvió a observar y detectó más estallidos de rayos gamma, pero siguió bajando. La última observación científica fue el 20 de octubre. Con el telescopio demasiado bajo para apuntar con estabilidad, la NASA anunció el 23 de octubre el fin de la misión, y sus sistemas se apagaron.

Shawn Domagal-Goldman, director de la División de Astrofísica de la NASA, resumió que Swift «nos deja un extraordinario archivo de observaciones» en múltiples longitudes de onda.

Cuándo y dónde caería

La NASA dijo que la reentrada se espera «en las próximas semanas». Según la Associated Press, la Fuerza Espacial de Estados Unidos predijo que ocurriría «alrededor del viernes», es decir, el viernes 6 de noviembre si se cuenta desde la fecha de esa nota (31 de octubre). Es una predicción: la hora y el punto exacto dependen de varios factores y pueden cambiar.

Swift orbita con una inclinación de 21 grados, de modo que solo puede caer entre las latitudes 21° norte y 21° sur, una franja que incluye partes de África, Australia, India, el Sudeste Asiático y Centro y Sudamérica. La Argentina queda prácticamente fuera de esa franja, aunque el extremo norte del país está muy cerca de su límite. Lo más probable, según los expertos citados por Space.com, es que los restos que sobrevivan caigan en el mar.

¿Hay riesgo?

La NASA dice que es poco probable que alguien resulte herido: la mayor parte del telescopio se quemará, aunque algunos componentes sobrevivirían. Entre ellos se mencionan tanques de titanio, partes de lentes y espejos y un puñado de piezas de tungsteno. Los especialistas consultados por Space.com difieren en el tono: Darren McKnight, de la empresa LeoLabs, cree que los instrumentos se desintegrarán lo suficiente como para no representar un peligro, y Ewan Wright, de la Universidad de Columbia Británica, reconoce que hay una probabilidad, aunque baja, de que impacte un área poblada. No se publicó un cálculo de probabilidad.

Qué se pierde

Swift era un «primer respondedor»: sus alertas ayudaban a otros telescopios, como el Hubble y el James Webb, a apuntar rápido a eventos fugaces. Su ausencia deja, según Scientific American, un «enorme hueco» en las observaciones del universo de alta energía que no se resolvería pronto. La NASA dijo que explorará cómo ampliar su flota de telescopios espaciales y usará las misiones actuales para cubrir el vacío.

El legado científico es enorme: más de 2.000 estallidos de rayos gamma, más de 1.400 supernovas y datos que contribuyeron a unos 7.000 artículos científicos, además de más de 1,5 millones de imágenes ultravioleta/ópticas y un archivo público de unos 12 terabytes.

Cifras del legado de Swift: más de 2.000 estallidos de rayos gamma, más de 1.400 supernovas y unos 7.000 artículos científicos
Infografía de elaboración propia con datos de la NASA (comunicado del 23 de octubre de 2026).

Entre sus logros está el estallido GRB 050509B, de mayo de 2005: duró apenas 0,03 segundos y fue el primer estallido corto en el que se detectó la luz posterior, lo que respaldó que estos eventos nacen de la fusión de dos estrellas de neutrones.

Swift tuvo un final que nadie quería, pero su archivo seguirá dando resultados durante décadas. Y el intento de rescate, aunque fallido, mostró lo ajustados que eran los plazos: nueve meses entre la firma del contrato y el lanzamiento de una nave pensada para atrapar un telescopio en órbita.

Fuentes

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