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El Vuelo 12 de Starship no solo marcó el debut operativo de la esperada versión V3 del sistema de SpaceX. También representó la prueba más importante hasta ahora para toda la nueva infraestructura terrestre de Starbase 🚀
Por primera vez, la renovada “Etapa Cero” —el conjunto de sistemas terrestres que permiten lanzar, abastecer y operar Starship— enfrentó un lanzamiento completo del cohete más potente jamás construido. Y las primeras imágenes posteriores al despegue muestran un resultado muy diferente al que SpaceX acostumbraba en los primeros años del programa.
Distintos clips registrados tras el lanzamiento permiten observar en detalle el estado del montaje orbital, la torre de lanzamiento, el brazo de desconexión rápida (QD Arm), las enormes pinzas de captura “chopsticks” y buena parte de la infraestructura que rodea la plataforma.
Lo más llamativo es que, a simple vista, no se observan daños masivos ni destrucción evidente en la zona de lanzamiento. Tampoco aparecen señales claras de estrés extremo o degradación severa en los sistemas principales, algo que sí ocurrió repetidamente durante los primeros vuelos de Starship en el antiguo sitio orbital.
Un salto enorme respecto a los primeros lanzamientos
Las primeras campañas de Starship estuvieron marcadas por fuertes daños en la infraestructura terrestre. Las ondas de choque, el empuje extremo de los motores Raptor y la expulsión de material bajo la plataforma generaban craterización, destrucción de hormigón y afectaciones importantes en estructuras cercanas.
Aquella situación obligó a SpaceX a rediseñar gran parte de la Etapa Cero.
Desde entonces, la compañía implementó mejoras fundamentales:
- Un nuevo desviador de llamas de acero.
- Un sistema de diluvio de agua de gran capacidad.
- Refuerzos estructurales en el montaje orbital.
- Mejoras térmicas y mecánicas en la torre y sistemas auxiliares.
- Nuevos procedimientos operativos para reducir cargas y vibraciones.
El Vuelo 12 fue la primera ocasión en la que toda esta infraestructura enfrentó un lanzamiento de máxima potencia bajo condiciones reales.
La reutilización rápida también depende de la plataforma
Aunque gran parte de la atención suele centrarse en Starship y Super Heavy, SpaceX necesita que la infraestructura terrestre también sea reutilizable y capaz de soportar operaciones frecuentes con tiempos mínimos entre vuelos.
Ese es precisamente uno de los grandes objetivos de la Etapa Cero: transformar el sitio de lanzamiento en una instalación capaz de operar con una cadencia similar a la de un aeropuerto, algo indispensable para los planes de colonización lunar y marciana de la compañía.
Por ahora, todo indica que la nueva plataforma pasó una prueba extremadamente importante.
Naturalmente, las inspecciones técnicas detalladas serán las que determinen el verdadero estado de cada componente estructural y mecánico. SpaceX seguramente analizará deformaciones, temperaturas, vibraciones, fatiga de materiales y desgaste interno durante las próximas semanas.
Sin embargo, visualmente, el desempeño inicial parece muy prometedor.
Y eso podría convertirse en una de las noticias más importantes del Vuelo 12: no solo Starship está evolucionando rápidamente, también lo está haciendo la gigantesca infraestructura necesaria para operar el sistema de lanzamiento más ambicioso de la historia.
Fuente de los videos: X JoeTegtmeyer