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Después de casi un siglo de sospechas, el Very Large Telescope de ESO capturó la evidencia más sólida hasta ahora de que la famosa supergigante roja de Orión tiene una estrella compañera. El hallazgo cambia lo que creíamos saber sobre una de las estrellas más estudiadas del cielo.
Betelgeuse es una de las estrellas más brillantes y conocidas del cielo nocturno. Se encuentra en el hombro de Orión, a unos 650-720 años luz de la Tierra, y es una supergigante roja con un diámetro cientos de veces mayor que el del Sol. Su brillo varía de forma irregular, un comportamiento que durante décadas generó debates entre los astrónomos.

Desde hace casi un siglo se sospechaba que parte de esas variaciones podía deberse a la presencia de una estrella compañera, más débil y cercana. Varios estudios previos habían aportado indicios indirectos, pero la confirmación visual escapaba. En diciembre de 2024, un equipo internacional liderado por Miguel Montargès, del Observatorio de París, aprovechó el momento en que los modelos predecían la máxima separación aparente entre ambas estrellas.
Utilizaron el instrumento SPHERE del Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral, en el desierto de Atacama, Chile. SPHERE está diseñado para detectar objetos débiles cerca de estrellas brillantes, una técnica originalmente pensada para exoplanetas. Tras meses de procesamiento de datos, apareció un punto de luz tenue a solo 52 milisegundos de arco de Betelgeuse, equivalente a una distancia proyectada de unos 8,8 unidades astronómicas.
La compañera, denominada Betelgeuse B, tiene una masa estimada entre 2,6 y 3,1 veces la del Sol, más elevada de lo que se había calculado en predicciones anteriores. Se trata de una estrella de secuencia principal joven, sin indicios de ser una protoestrella activa. El período orbital estimado ronda los 5,5 a 6 años, coherente con los modelos previos.
Aunque el equipo advierte que hace falta una observación de confirmación dentro de un año (cuando la compañera debería aparecer del otro lado), las imágenes actuales constituyen la evidencia más clara obtenida hasta la fecha. “Hemos mostrado que Betelgeuse no está sola”, afirmó Montargès. El descubrimiento abre preguntas sobre cómo esta compañera puede influir en la evolución final de la supergigante y en el momento de su futura explosión como supernova.
Betelgeuse es una de las estrellas más cercanas que podrían explotar como supernova en un futuro astronómicamente cercano. Entender si tiene una compañera ayuda a precisar modelos de evolución estelar, de pérdida de masa y de la dinámica de sistemas binarios masivos. Además, demuestra que incluso las estrellas más estudiadas del cielo siguen guardando sorpresas cuando se aplican técnicas de alto contraste.
Fuentes científicas
- European Southern Observatory (ESO): https://www.eso.org/public/news/eso2611/
- Astronomy & Astrophysics (Montargès et al., 2026): DOI 10.1051/0004-6361/202661023
- Sci.News: https://www.sci.news/astronomy/direct-image-betelgeuse-b-14951.html