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Los gatos también han llegado al espacio —desde Leo, Lynx y Leo Minor hasta la Nebulosa Ojo de Gato, la Nebulosa Pata de Gato e incluso el grupo de galaxias del Gato de Cheshire.

Leo es una de las constelaciones reconocidas desde más antiguo. Es el hogar de muchos objetos de cielo profundo, incluyendo 5 objetos Messier. También es la ubicación desde la cual parece surgir la prolífica lluvia de meteoros Leónidas.

A diferencia de su homólogo mayor, Leo Menor fue nombrado relativamente reciente. Esta constelación fue propuesta por Johannes Hevelius a finales de los 1600s. Leo Menor alberga muchas galaxias, pero todas son bastante tenues y requieren un gran telescopio para observarse.

La constelación de Lince cubre 545.4 grados cuadrados del cielo, lo que la convierte en una de las constelaciones más grandes. A pesar de su tamaño, es relativamente tenue, razón por la cual fue nombrada Lince por Johannes Hevelius – él notó que necesitarías la vista de un lince para verla.

Messier 94, también conocida como la Galaxia Ojo de Gato o la Galaxia Ojo de Cocodrilo, es una galaxia espiral en la constelación Canes Venatici.

La Nebulosa Pata de Gato es una enorme región de formación estelar situada en Escorpio. Su principal nube brillante mide unos 50 años luz y ocupa en el cielo un área ligeramente mayor que la Luna llena.
Félicette, la única gata real que viajó al espacio
Félicette era una gata francesa blanca y negra que se convirtió en el primer y único felino en viajar al espacio. El 18 de octubre de 1963 voló a bordo de un cohete Véronique AG1, alcanzó una altitud de 157 km, experimentó varios minutos de ingravidez y regresó sana y salva a la Tierra tras un vuelo suborbital de 13 minutos. Su insólita misión sigue siendo un capítulo fascinante, aunque a menudo olvidado, de la historia de la exploración espacial.

Fuente: Star Walk