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Entre el 21 y el 23 de octubre, la Tierra cruza una nube de restos que dejó el cometa más famoso de la historia. Te contamos qué vas a ver, cuándo mirar y por qué esas «estrellas fugaces» son en realidad granos de polvo de hace siglos.
Cada octubre, el cielo nocturno nos regala una visita muy especial: las Oriónidas. Es una lluvia de meteoros (lo que popularmente llamamos «estrellas fugaces») que parece salir de la constelación de Orión, de ahí su nombre. Pero lo más fascinante no está en dónde parecen nacer, sino de dónde vienen realmente: del cometa Halley.
Un cometa que ya pasó, pero dejó rastro
El cometa Halley tarda unos 76 años en dar una vuelta completa al Sol. Su última visita fue en 1986 y volverá recién en 2061. Sin embargo, cada vez que se acerca al Sol, su núcleo (una bola de hielo y roca) suelta polvo y pequeños fragmentos que quedan esparcidos a lo largo de su órbita, como migas de pan en un camino.
La Tierra, en su recorrido anual, atraviesa esa zona de «migas» dos veces por año. En mayo producimos las Eta Acuáridas; en octubre, las Oriónidas. Es el mismo cometa y los mismos restos, vistos desde dos puntos distintos de la órbita terrestre.

¿Qué es realmente una estrella fugaz?
No tiene nada que ver con una estrella. Cada destello es un granito de polvo, muchas veces más chico que un grano de arena, que choca contra la atmósfera. Las Oriónidas son de las más rápidas: entran a unos 66 kilómetros por segundo (unos 238.000 km/h). A esa velocidad, el aire que queda por delante se calienta tanto que brilla, y esa estela luminosa es lo que vemos durante un instante. Casi la mitad de ellas deja un rastro persistente que puede verse por unos segundos.
Cuándo y cómo mirarlas en 2026
El máximo de actividad está previsto para el 21 de octubre alrededor de las 18 UTC, que en Argentina son las 15 horas, es decir, de día. No importa: las Oriónidas tienen un máximo «chato», que dura varias noches, así que las madrugadas del 21, 22 y 23 de octubre son buenas opciones. En condiciones de cielo bien oscuro, se esperan unos 10 a 20 meteoros por hora. En algunos años excepcionales (como 2006 a 2009) llegaron a 50 o 75 por hora, pero lo habitual es más modesto.
La Luna juega en contra este año: estará en fase creciente, bastante brillante (el plenilunio es el 26 de octubre). La buena noticia es que se pone varias horas antes del amanecer, por lo que el mejor momento es la madrugada, con el cielo ya oscuro y la zona de Orión alta.
Algunos consejos prácticos: alejate de las luces de la ciudad, buscá un lugar con cielo despejado, recostate mirando hacia arriba durante 20 o 30 minutos para que tus ojos se adapten a la oscuridad y no hace falta ningún instrumento. Los meteoros aparecen en cualquier parte del cielo, no solo cerca de Orión; si seguís la línea de cada estela hacia atrás, vas a ver que todas apuntan hacia la misma región. La actividad total de la lluvia se extiende aproximadamente desde principios de octubre hasta comienzos de noviembre.
Mirar las Oriónidas es mirar, de forma literal, un pedazo del pasado del Sistema Solar. Los cometas son restos de la época en que se formaron los planetas, y su polvo conserva pistas sobre cómo era aquel material hace más de 4.500 millones de años. Además, estudiar los meteoros ayuda a calcular cuánto material llega a nuestro planeta y cómo se distribuye en el espacio, un dato clave para proteger satélites y naves. Y lo mejor: es una de las pocas observaciones científicas que cualquiera puede disfrutar a simple vista, sin equipo, con solo mirar hacia arriba.
Fuentes científicas
- NASA Science — Orionids: https://science.nasa.gov/solar-system/meteors-meteorites/orionids/
- EarthSky — Everything you need to know: Orionid meteor shower: https://earthsky.org/astronomy-essentials/everything-you-need-to-know-orionid-meteor-shower
- The Weather Network — Meteor shower season begins with the Draconids and Orionids: https://www.theweathernetwork.com/en/news/science/space/meteor-shower-season-begins-with-the-draconids-and-orionids